14/9/12

Cuidado, hombres trabajando.



Creo que ya había escrito lo difícil que me resulta relacionarme con los hombres, pero actualmente trabajo con 8 hombres rudos, todos amigos entre si, de entre 30 y 40 años, en una pequeña oficina sin ventanas en el subterráneo de un edificio. De esa descripción, las frases claves son: “8 hombres rudos”, “pequeña oficina” y “sin ventanas”.

Primero quiero descartar cualquier pensamientos pecaminosos o chiste del tipo “uuyy, a lo Blanca Nieves”, porque  yo no hice un casting para elegir a mis compañeros de trabajo, por mas que insistí no me trajeron ni a Fabrizio ni a Thiago, y estoy segura de que ellos habrían preferido tener a la Luli como compañera antes que a mi, pero es lo que nos toco no más. Mi jefe no tuvo ninguna consideración conmigo, todos casados, coomprometidos… ¬¬ esta claro que no consideró mis posibilidades futuras jajajaja

Para hacer mi trabajo administrativo, conseguí que me facilitaran una oficina en el subterráneo… una muuuuy pequeña oficina sin ventanas. Ahí paso todo el día sola, mientras mis compañeros trabajan por el edificio. Eso, hasta que vuelven, se agrupan, apretujan, entran y se relacionan en “MI” oficinita. Estoy convencida de que se les olvida que estoy ahí, porque me toca escuchar de todo… ¿Qué hablan los hombres comunes y corrientes entre ellos? Puras tontera… hablan ingles, ruso, alemán y árabe, bailan axe y escuchan Ana Gabriel, describen todo lo que hicieron o van a hacer en el baño, compiten por crear sobre-nombres y hacen imitaciones dignas del festival de viña, discuten sobre marcas de cerveza, ron y la receta de un terremoto, se enojan y se reconcilian al instante (esto es algo que admiro). Que hablen de deportes, mujeres y rock and roll, al parecer es un mito, porque de las únicas mujeres que hablan son: la mamá, hija y esposa/polola. Lo que si puedo decir, es que el 90% de las cosas que escucho son irreproducibles en este blog.

He aprendido que a los hombres no les incomodan tanto los olores propios pero odian los aromas muy “femeninos” (ellos ocupan otra palabra para describirlos eso si). Por eso detestan que rocíe Lisoform por la oficina. Pero es que… un día volví de hacer unos trámites, abrí la puerta y ahí estaban… encerrados comiendo empanadas. Son muy amorosos, me habían comprado una que comí feliz, pero… el olor a cebolla fue fulminante. Desde entonces ando con un mini desodorante ambiental en la mochila que aplico cada cierto tiempo… lo detestan jajajajaja

Cuando entré por primera vez a “El rincón de los canallas” o “El salón de la Justicia”, como le pusieron a la oficinita donde estoy,  encontré la señalética que se ve en la fotografía. Para mi es “Hombres Trabajando” para ellos es “Hombres enchufando”… 

3 comentarios:

  1. Morí de la risa, cura de espanto para el futuro con amigos así. xD ahahahahha

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  2. Jajaja.

    Y pueden se aún mucho peor!!! Pero verás como te harán reír.

    Cariños!!

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  3. "El Rincón de los Canallas" jajajaja suena tan a hombres! XD Y si, es verdad que odian los desodorantes ambientales, aquí todas las mujeres nos la pasamos rociando todo pero es que es inevitable! jajajaja

    Todo, absolutamente todo en esta vida termina siendo una experiencia!

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