4/5/10

Los hombres sufren más que las mujeres...



Así dice el estudio gringo: Ellos sufren más que ellas cuando terminan una relación importante y, ya que construyen amistades mas superficiales con sus pares, no cuentan con redes de desahogo tan profundas como una lo que hace que recurran a las drogas y el alcohol para evadirse. Sin embargo, establecen relacines casi inmediatas después del quiebre porque necesitan suplir la carencia afectiva y la soledad rápidamente, así que cualquier pareja que pueda llenar ese vacío esta bien para ellos. Esto les permite distraerse, reafirmarse y olvidar.

Me parece envidiable jaaaaaaa. Debo confesar una cosa: Muchas veces he querido pensar y sentir como hombre, evadirme de la sensibilidad y los apegos femeninos, andar por al vida libre de recuerdos y hormonas revolucionarias, y, lo más importante, con menos restricciones morales.

Aunque últimamente he tratado de conectarme con mi lado femenino. Porque hay un minuto en la vida de una mujer en que ve unas botas de taco alto y quiere treparlas.... sea a la edad que sea, subirse en esas botas debe ser señal de algo más que tener 10 centímetro mentirosos adicionales de altura, y el traste más parado. La leyenda es cierta: Algo pasa cuando usas tacones que no pasa cuando usas zapatillas.

Pero volviendo al sufrimiento masculino, decir que ellos se deprimen más lo encuentro dudoso, pero también encuentro dudoso pensar que una es la Lady D del sufrimiento. Lo que si creo es que los hombres tienen procesos que son más intensos, con menos restricciones y buscan soluciones rápidas a los estados que los perturban. Una, en cambio, tiene que vivir un martirio largo y angosto, con todo el llanterio, los diarios de vida y las huídas fugaces donde las amigas que sean necesarias.

El sufrir no tienen géneros ni hormonas, es cuestión de caracter. Hay hombres sensibles que escriben diarios de vida y poesía, y hay mujeres que toman para no enamorarse y se enamoran para no tomar.

En mi casa, existe una costumbre que las personas a las que yo llamo "sensibles", sean hombres o mujeres, no entienden de buenas a primeras, y es que toda desgracia, más temprano que tarde termina siendo una anécdota graciosa. Sí, hasta la peor cosa llega a ser motivo suficiente para que mi madre y yo festinemos... y si Ale, mi papá, esta cerca, la cosa se vuelve circo, pero si llega mi hermana chica a teatralizar la desgracia... la cosa es incontrolable. Sobre mi hermano... el es un poco quisquilloso pero termina diciendo alguna pesadéz chistosa igual. Este proceso es contagioso y recomendable solo para carácteres fuertes.

Dicen que la risa abunda en la cara de los tontos... Y yo digo al risa abunda en la cara de la gente que cree en al felicidad a pesar de los obstáculos. Prefiero ser tonta y feliz, que tonta grave hipersensible.

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